Las clases particulares para aprobar con facilidad

Antes de pensar en clases particulares, hay que pensar en aprobar la materia. Pero la mayoría de las veces, no queda más remedio  que contratarlas para conseguir apoyo y confianza necesarios para enfrentarse a un exámen.

Porque siempre que recurrimos a clases particulares, el motivo fundamental es aprobar exámenes, una prueba de acceso o fortalecer conocimientos en asignaturas que no se nos dan bien. Puede haber mil razones por las que en determinadas materias no progresamos adecuadamente en el curso y de ello dependa ir avanzando o repetir curso. Por eso, una via de refuerzo con la que conseguir resultados positivos es asistir a clases particulares de la materia en cuestión.

Pero las clases particulares podemos entenderlas en varias modalidades. Por lo general, la modalidad más estricta y la que se corresponde con el significado más puro está en que el alumno contrata a un profesor que acude a su domicilio habiendo llegado a mutuo acuerdo en tiempo, forma y honorarios. Y las clases se componen de dos personas, profesor y alumno que durante el tiempo pactado, establecen una relación pedagógica en la que media una remuneración económica. Esta modalidad y este pacto dura lo que el alumno decide y depende de cómo valore el transcurso de las clases, ya que no siempre se dá el buen feeling que se persigue. Y si éste no es bueno, el alumno puede tomar la decisión de reemplazarlo, algo impensable en la enseñanza de cualquier centro docente, ya sea privado o público. Como mucho, el alumno puede optar por cambiar de clase por si tiene más suerte y se establece esa conexión de entendimiento que tanto influye en los progresos o fracasos de un alumno.

¿Y dónde acude un alumno que desea contratar clases particulares para que acudan a su domicilio? En internet y en los portales de anuncios donde hay una sección específica en la que se dan cita tanto demanda como oferta, es decir, alumnos y profesores. Por zonas y por materias, este mercado se da entre particulares y no hay mediación de nadie más.

Otra modalidad que refleja las llamadas clases particulares son las que se derivan de una nueva matriculación en otro centro distinto al que el alumno pertenece y donde supuestamente cursa sus estudios.  Más que clases particulares son clases de apoyo pero se corresponden con el esfuerzo extra que hace el alumno en la búsqueda de una mayor satisfacción que le procure conseguir sus objetivos.  En esta elección, el alumno busca clases reducidas y opciones  interactivas que le permitan participar y tener el mayor intercambio posible de opiniones con el profesorado, pero se aleja de las clases particulares a domicilio que son el origen de esta necesidad.

Cualquier asignatura puede ser objeto de necesitar  clases particulares, pero las más solicitadas son las de inglés, seguidas de matemáticas y las asignaturas de ciencias, sin que las de letras le vayan muy a la zaga. Y tampoco ningún curso de cualquier ciclo formativo está libre de estar en el interés del alumno por superar los escollos que le plantea el plan de estudios, así que desde los niños a los universitarios, cualquier alumno puede necesitar  clases particulares.

Siempre pensamos en asignaturas de la enseñanza reglada, pero hay clases particulares de una gran cantidad de materias, entre las que están las aficiones, ocio o deportes varios como el tenis, pádel, golf, guitarra o dibujo. Por no decir de baile, canto y ofimática, actividades muy variopintas que llevan al alumno a buscar profesores particulares  bien en los anuncios de sitios web o en páginas especializadas en las que hay profesores adscritos y cuyas tarifas están reguladas por la propia empresa online que da el servicio.

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